20 mayo, 2014

La nueva FAO y los consumidores



Entre el 6 y 9 de mayo, la FAO organizó su 33ª conferencia regional para América Latina y el Caribe en Santiago de Chile. Representada por HUBERT LINDERS, CI participó activamente durante el evento.

Alrededor de los seis meses previos a la conferencia, se redactaron documentos para ser discutidos en los primeros días donde participaron funcionarios de alto nivel de los gobiernos que conforman la FAO. 

Es aquí donde hay espacio para incidir también como sociedad civil y es donde CI intervino para cambiar en el informe final el punto 22, destacando la importancia de incluir los consumidores.

Dos días antes de la conferencia, la Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (en la que CI tiene un representante a nivel global) organizó una consulta de la sociedad civil, la IV Conferencia Especial para la Soberanía Alimentaria.

En ella participaron unas 70 personas de diversas organizaciones de base de pequeños productores/as, pescadería, sindicatos de trabajadores agrícolas, campesinos/as, mujeres, indígenas, jóvenes, etc., todas preocupadas por la seguridad alimentaria y la producción de alimentos a pequeña escala.

En América Latina, estos pequeños productores/as producen más de la mitad de los alimentos disponibles. Sin embargo, viven generalmente en condiciones precarias: pobreza, bajos niveles educacionales, con poco acceso a la tierra en que trabajan, así como al agua, producto de los procesos de privatización, globalización y políticas nacionales que promueve el modelo de producción a gran escala y los monocultivos, con su peligro para la biodiversidad, medio ambiente, sostenibilidad y cambio climático.

Sólo hay que pensar en el sobreuso de agrotóxicos, antibióticos, biotecnología apuntando a la modificación genética, entre otros factores.

Por eso, no es de sorprender que las organizaciones rechazaran en su totalidad el documento sobre el desarrollo inclusivo y eficiente de la agricultura de la conferencia de la FAO en que se refería a estos temas.

La nueva FAO

Así, se organizaron reuniones paralelas al programa oficial con el director general de la FAO, José Graziano da Silva, y luego con Deep Ford, el autor del documento, para que la sociedad civil pudiera expresar sus preocupaciones. En estas reuniones el director general de la FAO escuchó los comentarios de cada representante. 

Con 5 nuevas líneas estratégicas y una nueva manera inclusiva de trabajar, se habla de la “nueva FAO”. Estas nuevas líneas estratégicas son: ayudar a eliminar el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición; lograr una agricultura más productiva y sostenible; reducir la pobreza rural; fomentar sistemas agrícolas y alimentarios integradores y eficientes y aumentar la resiliencia de los medios de vida ante las catástrofes.

Mencionando la importancia del vínculo entre pequeños productores, mercados locales, los consumidores y la necesidad de concientizar los últimos sobre los desperdicios de alimentos, Da Silva dijo que el tema de los consumidores se había perdido en los últimos años y nos invitó a hacer propuestas de trabajo junto con la FAO, algo que fue confirmado por el director regional, Raúl Benítez. Temas importantes serían los mercados locales y el desperdicio de alimentos. 

En ambas reuniones, los representantes de FAO estaban básicamente de acuerdo con los comentarios. También destacaron que las ONG tienen que entender que la FAO pasa por un proceso de cambio fuerte pero lento en que se abrieron las puertas para la participación ciudadana, algo impensable hace unos pocos años atrás. Todavía hay algunos gobiernos fuertemente oponiéndose a la participación de la sociedad civil (Colombia, Ecuador y Uruguay).

Y los nuevos temas

Un segundo cambio es que la FAO se está enfocando en nuevos temas como, por ejemplo, la erradicación de la pobreza extrema, la soberanía alimentaria, la agricultura familiar, mercados locales, género y juventud. Ya no es solamente la agricultura (volúmenes productivos, etc.).

Con nuestra región avanzando mejor en superar la subalimentación que el resto del mundo (unas 20 millones de personas salieron de este estado en las últimas dos décadas), parece que los países están en buen camino. Sin embargo, en América Latina y el Caribe todavía 47 millones de personas tienen hambre, algo que es muy extraño considerando la cantidad de alimentos que es exportada y que se pierde en el proceso de preparación de comida. Por esta razón, la FAO está dando más espacio para el dialogo con todos los actores en la cadena de producción de alimentos: gobiernos, industria, pequeños productores, academia, ONG y consumidores.

Aunque no es una organización donante, la FAO tiene proyectos de cooperación técnica a nivel nacional, y por su naturaleza y contactos, puede ayudar en movilizar fondos, algo que puede ser beneficioso para CI y sus miembros a nivel nacional y regional.