08 octubre, 2014

Amanda Long: el comercio sí importa a todo el mundo


La semana pasada, la Directora General de CI Amanda Long participó en el Foro Público de la OMC 2014 '¿Por qué los asuntos comerciales importan a todo el mundo?' 

En este artículo Amanda examina cómo sería el comercio si se situara a los consumidores en el corazón de este proceso.

"Para ser eficaces en el futuro, es necesario que todos situemos a los consumidores en el centro del comercio. Porque viendo el comercio desde abajo hacia arriba se presentará un conjunto muy diferente de prioridades a las que actualmente están en la agenda de la OMC.", escribe la Directora General de Consumers International.
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Acojo con gran satisfacción
que la OMC plantee la cuestión de "¿Por qué los asuntos comerciales importan a todo el mundo?' Se trata de un debate importante porque, con demasiada frecuencia, cuando se habla de los beneficios del comercio hay negligencia para considerar genuinamente a los consumidores


Después de todo, en última instancia el punto del comercio es el consumo. Los consumidores son el grupo más grande en la economía y sin ellos sólo habría un comercio limitado.

Entonces, ¿cómo se vería el comercio si el objetivo principal fuera asegurar que los consumidores se beneficien de él?

Por supuesto que los consumidores quieren opciones y valor.

El comercio internacional y la inversión han contribuido enormemente a la mejoría de las elecciones y el valor para los consumidores - no sólo a través del acceso a productos y servicios - sino también por el aumento de la competencia y el estímulo a la innovación en los mercados nacionales

Por supuesto esta es una declaración que todos desplegamos en ocasiones como estas, pero lo decimos porque es la verdad. De la calidad del café en mi local habitual, al costo de las llamadas telefónicas en África, el comercio internacional y la inversión han beneficiado a los consumidores

Pero si estos beneficios van a seguir fluyendo hacia ellos, tenemos que continuar promoviendo el acceso al mercado y- muy importante - hacer frente a la corrupción y la falta de competencia que pueden frenar que pasen a los consumidores los beneficios del comercio internacional. 

Sin embargo, es ingenuo decir que los consumidores sólo están interesados ​​en la posibilidad de elegir y el valor de bienes y servicios. La visión clásica de la dimensión llamada consumidor "racional", es demasiado simplista

Los consumidores también quieren ser capaces de confiar en los productos y servicios que compran y las empresas que los proveen.

Como lo saben todas las empresas exitosas, ganar la confianza de los consumidores es de gran importancia. Tenemos que entender ahora el papel de la confianza en la construcción de un sistema de comercio sólido y respetado y encontrar formas de promover el comercio dentro del respeto a las necesidades y preocupaciones de los consumidores

Éstos tienen legítimos intereses y preocupaciones que, a sus ojos, son un elemento central del valor y del costo de un producto. Tenemos que pensar en la información que se da a los consumidores acerca de un producto, tales como: la seguridad de los bienes, salud pública o impacto ambiental (ejemplos incluyen: etiquetado de transgénicos, etiquetado nutricional, o advertencias en las cajetillas de cigarrillos).

En muchos casos, los reglamentos nacionales y regionales que reflejan estos intereses y preocupaciones de los consumidores se han desarrollado a lo largo de muchos años y a través de acalorados debates nacionales. 

Ellos son importantes para los consumidores y no deberían ser vistos sólo como "barreras al comercio" que se pueden eliminar a través de negociaciones internacionales.

Cada vez más las negociaciones comerciales se hacen ‘detrás de las fronteras’, medidas reglamentarias. Al entrar en el ámbito de la política de regulación tenemos que andar con cuidado. 

Por supuesto hay una tensión. Las empresas quieren armonización para facilitar el comercio, pero ¿qué pasa con la armonización al alza en los temas de genuino interés para los consumidores como la seguridad alimentaria o el etiquetado?  Así es como el comercio construirá la confianza del consumidor. 

La manera en que consumimos y qué consumimos está cambiando.

La tecnología es ahora una parte mucho mayor de los presupuestos de consumo: computadores, teléfonos inteligentes, televisión vía satélite, paquetes de banda ancha: productos digitales que no estaban disponibles para los consumidores hace una generación. En diversos grados esto es cierto en todas las regiones del mundo.

La innovación digital está cambiando mucho de lo que hacemos y la forma en cómo lo hacemos, y tiene que ser parte de esta discusión. Una investigación (de los economistas Andreas Lendle y Pierre-Louis Vezina) muestra que el comercio habilitado para la tecnología no se beneficia de los acuerdos comerciales existentes en la medida en el comercio tradicional hace.

 Permítanme señalar algunos ejemplos:
  • Los consumidores están desconcertados porque las cerraduras digitales significan que el e-book que compraron en, tal vez EE.UU., no se puede leer en su dispositivo cuando van de regreso a casa, a los Países Bajos por ejemplo. 
  • La película en línea que compraron en un dispositivo, no se reproduce en otro. O si lo hace, el usuario puede romper inadvertidamente la ley de copyright.
Por supuesto que necesitamos reglas de PI que equilibren las necesidades de los consumidores con premios a la innovación, pero es obvio que necesitamos desarrollar normas de uso justo que permitan un comportamiento razonable del consumidor que ha limitado el impacto sobre los beneficios de las compañías. 

La innovación digital también tiene el potencial de cambiar el propio comercio. La tecnología ha permitido que el comercio interno florezca y responda a las necesidades del consumidor de formas que han transformado las opciones para los consumidores. Los minoristas pueden ofrecer más opciones y pueden ser más sensibles a los consumidores que en cualquier momento antes. 

Ahora el comercio electrónico transfronterizo está despegando poco a poco, creando la oportunidad para que los consumidores se involucren directamente con los productores y minoristas de todo el mundo. 

Este desarrollo tiene un potencial real, tal vez como la forma más democrática de comercio, con los propios consumidores eligiendo y conduciendo el negocio.  Pero es en gran parte "bajo el radar" de la OMC. No se ajusta a la mentalidad que muchos negociadores tienen del comercio. 

La pregunta es, ¿pueden estos negociadores adaptar su agenda para responder a estas nuevas cuestiones que los propios consumidores están esgrimiendo

Para difundir verdaderamente los beneficios de los flujos comerciales internacionales a los consumidores necesitamos ver un enfoque renovado en la competencia y en la lucha contra la corrupción. Tenemos que centrarnos en ganar la confianza de los consumidores mediante el respeto a sus preocupaciones. Y tenemos un nuevo enfoque sobre cómo los consumidores están utilizando la tecnología digital.

Para ser eficaces en el futuro, es necesario que todos situemos a los consumidores en el centro del comercio. Porque viendo el comercio desde abajo hacia arriba se presentará un conjunto muy diferente de prioridades a las que actualmente están en la agenda de la OMC.

El comercio SÍ importa a todo el mundo.