05 febrero, 2016

Consumimos antibióticos sin saberlo: basta.


Mucha de la carne que consumimos contiene antibióticos que se les da a los animales de granja, aunque están fabricados para el consumo humano. Y no se les da para tratar enfermedades, sino para que crezcan más rápido. Es otra de las graves consecuencias de la producción intensiva y a gran escala de animales de granja.

JUAN TRIMBOLI, director de CI para América Latina y el Caribe, sustenta aquí por qué CI ha decidido dedicar el próximo Día Mundial de los Derechos del Consumidor a pedirles a las cadenas de comida rápida que terminen con el uso de carne tratada con antibióticos. 
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La resistencia a los antibióticos es un problema extremadamente grave.

En 2013 hubo 480.000 casos de tuberculosis multirresistente registrados en el mundo, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta tuberculosis ultrarresistente requiere tratamientos que son mucho más largos y menos eficaces que los de la tuberculosis que conocíamos previamente. 

En diciembre de 2015, Sally Davies, Directora General de Salud de Inglaterra, escribió una carta pública a los médicos y farmacéuticos, que fue publicada en The Guardian, donde expresó: “La gonorrea está en riesgo de convertirse en una enfermedad intratable debido a la continua aparición de resistencia a los antimicrobianos”.  

La OMS confimó lo anterior al señalar que en 10 países se ha comprobado  que las cefalosporinas de tercera generación, último recurso para el tratamiento de la gonorrea, pueden ser ineficaces a causa de las resistencias bacterianas.   

En 2012, esta agencia de la ONU anunció asimismo que se estaba registrando un aumento gradual de la resistencia a los medicamentos contra el VIH. 

Desde entonces, varias fuentes han informado de nuevos aumentos de la resistencia a medicamentos de primera elección, y es posible que en un futuro próximo sea necesario emplear medicamentos más caros. 

Recientemente, en el Foro de Davos, fue la industria  la que pidió a los gobiernos colaborar contra la resistencia a los antibióticos. Unas 85 compañías más algunas asociaciones empresariales, divulgaron allí una Declaración para combatir la resistencia antimicrobiana, llamando a una mayor coordinación entre ellas y los diferentes países para reducir el uso “innecesario” de antibióticos.

La declaración establece el compromiso de nuevas medidas, entre ellas un mejor uso de los antibióticos existentes, y en el mayor acceso a los antibióticos de alta calidad. 

El uso inapropiado de antimicrobianos, incluso en la cría de animales, favorece la aparición y la preponderancia de cepas resistentes. Por ello, y por nuestra parte, creemos que la resistencia a los antibióticos se está desarrollando y extendiendo a un ritmo que no puede controlarse mediante el desarrollo de nuevos fármacos.   

Pensamos que se necesita una acción global urgente así como establecer un marco regulatorio para la autorización y el control de la calidad de las medicinas veterinarias, que garantice una separación entre vender y recetar medicinas veterinarias.

Es por todo lo señalado más arriba que el próximo Día Mundial de los Derechos del Consumidor, que se celebra cada 15 de marzo, lo dedicaremos a presionar a las grandes cadenas de comida rápida para que dejen de usar carne tratada con antibióticos destinados a los seres humanos. 

Alrededor de la mitad de los antibióticos producidos en todo el mundo se usan en la ganadería. Y gran parte de esa mitad se utiliza no para tratar una enfermedad...¡sino para promover un crecimiento más rápido!

Nuestras organizaciones ya están en campaña. Y pronto vendrán más acciones que pondrán en tensión todo el poder de un movimiento global que se ha propuesto llamar la atención esta vez sobre un problema de salud gravísimo que afecta a los consumidores transversalmente  en todas las regiones. ¡Por ahora hay que comenzar a prepararse!