08 mayo, 2012

Hacia un nuevo paradigma de desarrollo


Escribe Juan Trímboli, director de la oficina para América Latina y el Caribe de CI





En junio tendrán lugar dos reuniones internacionales importantes,  la Cumbre del Grupo de los 20 (G20) en México y la Conferencia sobre Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, conocida como Rio+20

Consumers International participará en ambas con el objetivo de exponer la visión de los consumidores y desde ahí, contribuir a que estas reuniones concluyan con acuerdos que sean de real beneficio para las personas y el medio ambiente. Sabemos que esto no será fácil, especialmente en Rio+20, pero hay que hacer el mayor esfuerzo porque las opciones y los tiempos  que dispone la humanidad, para avanzar hacia una prosperidad sostenible,  son cada vez más reducidos.

El actual escenario mundial donde confluyen la crisis financiera,  económica y climática, hace evidente la necesidad de transitar hacia un nuevo paradigma de desarrollo, donde sea posible derrotar la pobreza y la desigualdad, conservando los ecosistemas para no dañar e hipotecar definitivamente la calidad de vida de la actual y futura generación.

Con agendas diferentes, la cumbre del G20 y la Conferencia Rio+20, aparecen unidas por un desafío estratégico común, la urgencia de cambiar nuestra visión  del mundo. Aunque nuestra participación se concentre en algunas demandas específicas, estas tienen que integrarse en un relato que cambie el énfasis del crecimiento económico sostenible por una visión mucho más amplia del bienestar humano que reconoce nuestra dependencia de la naturaleza.

Todos aceptamos que el mundo ha cambiado dramáticamente. Pero todavía hay quienes se resisten, en nombre del realismo y de sus intereses particulares,  a iniciar una transición necesaria. Francamente no veo otra opción, porque el camino por el cual estamos transitando es claramente insostenible. Es insostenible, por ejemplo, que mientras se rescatan bancos se deje en la indefensión a los consumidores. Por ello en el G20 persistiremos para que en forma urgente se establezca una política global clara en materia de protección al consumidor financiero. Y claro está que son insostenibles los actuales patrones de producción y consumo y en Rio+20 seremos portadores de propuestas en  esta materia.

La cumbre del G20 y la Conferencia Rio+20 podrían constituirse en hechos relevantes en la medida en que, dentro de su especificidad, se conciban como parte de un dialogo mundial para imaginar y avanzar hacia economías y sociedades que respetando  los límites planetarios, pongan el bienestar humano como principal objetivo.  Y  el bienestar humano solo será posible en un mundo ecológicamente sostenible, socialmente justo y económicamente próspero.

¿Serán estas conferencias un paso en esa dirección? ¿O tendremos que esperar a crisis aún más profundas para que se produzca una reacción de signo positivo?   No somos partidarios de generar expectativas demasiado elevadas, pero la vida también nos demuestra que no es bueno perder las esperanzas en los cambios.

Para el movimiento de consumidores, en particular de América Latina, esta puede ser también una buena oportunidad para intercambiar puntos de vista y construir una agenda en temas que nos importan a todos. Una de nuestras  características y ventajas comparativas es trabajar con temas específicos que inciden en la vida cotidiana de las personas.  

Pero también nos parece necesario tener la voluntad política de  ligar esos temas con asuntos estructurales, que por lo general están en el origen y la  persistencia en el tiempo de los problemas que afectan a los consumidores. Y esto es válido para los servicios financieros,  los alimentos, el consumo sustentable y otros temas  que son prioridad para Consumers International y que aparecen en la agenda del G20 y de Río+20.

La ampliación y afianzamiento de los derechos de los consumidores requiere de la democracia,  y su profundización  en América Latina está exigiendo una mayor igualdad de derechos y oportunidades. Habitamos en un continente escandalosamente desigual y por ello nuestro presente y futuro nos está demandando la articulación de un proyecto transformador que ponga en el horizonte la existencia de países más justos y solidarios e insertos en un firmamento financiero, ecológico, comercial y jurídico, no discriminador y que favorezca el acceso y el disfrute de campos tan sensibles como la alimentación, la salud, los servicios básicos, la vivienda y la calidad ambiental.

Siempre seguiremos aspirando a que las organizaciones de consumidores de nuestra región, miembros o no de Consumers International, o agrupadas en la Organización de Consumidores de América Latina (OCLAC), pero siempre articuladas con el conjunto del movimiento social y en  diálogo con el ámbito gubernamental, empresarial y académico, contribuyan desde lo específico de sus políticas y acciones a la materialización de este proyecto transformador que involucra un nuevo paradigma de desarrollo.