29 mayo, 2014

Amanda Long: debemos actuar ahora para que la obesidad no siga matando

El apoyo mundial a nuestro llamado en favor de medidas más duras ante dietas poco saludables  muestra que hay un gran consenso respecto a que la crisis de obesidad está fuera de control. 

La Directora General de CI, AMANDA LONG, explica por qué necesitamos una acción inmediata y coordinada a nivel global. 

"Actuando así, los gobiernos realmente servirán a sus ciudadanos. Poniéndolos en primer lugar. Actuando por la gente que representan y ahorrándoles la historia de horror de las dietas poco saludables".
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La semana pasada lanzamos nuevas Recomendaciones que  exigen una Convención Global para proteger y promover las dietas saludables, las que recibieron cobertura de los medios y apoyo mundial.

Desarrolladas en consulta con las organizaciones miembros de Consumers International y la Federación Mundial de Obesidad (World Obesity Federation), así como con una red de expertos en salud pública, nuestras Recomendaciones ya han recibido el respaldo de organizaciones como la Asociación de Directores de Salud Publica del Reino Unido, el Instituto de Salud Publica estadounidense, el Fondo Mundial para la Investigación de Cáncer, la Asociación Europea de Salud Pública y del Relator Especial de Naciones Unidas para la Alimentación, Olivier de Schutter. Y qué decir del apoyo de nuestras 250 organizaciones miembros en todo el mundo.

Un apoyo tan fuerte subraya el hecho de que la argumentación a favor de una convención global sobre dietas saludables ahora es abrumadora. Nos enfrentamos a una crisis sanitaria sin precedentes que en gran parte es prevenible, sin embargo falta el nivel de acción necesaria.

Aquí hay algunas estadísticas impactantes:
  • Cada siete segundos una persona muere de diabetes. Casi la mitad de estas muertes (44%) se debe a sobrepeso y obesidad
  • Cada año mueren 9,4 millones personas de hipertensión. El alto nivel de consumo de sal es el mayor factor de riesgo para esta enfermedad
  • Las tasas de obesidad han casi doblado desde 1980
  • 2,3 mil millones de personas sufrirán de sobrepeso en 2015.
La crisis es verdaderamente global. Las tasas más altas de crecimiento de obesidad y sobrepeso ahora se encuentran en países con ingreso bajo y medio.

Como dijo Margaret Chan en su discurso inaugural ante la Asamblea  Mundial de Salud este año:

“No se aprecian datos que establezcan que la prevalencia de la obesidad y de las enfermedades no transmisibles relacionadas con el régimen alimentario esté disminuyendo en ningún lugar. Las bebidas y los alimentos altamente procesados, con gran contenido de azúcar, se encuentran por doquier y son cómodos y baratos.”

Los datos son absolutamente persuasivos. Sin embargo nuestra respuesta colectiva se está rezagando con respecto a lo que se necesita.

Al exigir una Convención Global, es inevitable hacer comparaciones con el Convenio Marco para el Control de Tabaco (CMCT). Por supuesto, la alimentación no es lo mismo que el tabaco, pero en términos de salud pública nos enfrentamos a una crisis similar, o aún más grande.

Se trata del impacto

Cuando se trata de la escala y el alcance del impacto, el tabaquismo y la alimentación poco sana son directamente comparables y de forma muy inquietante.

Fumar todavía mata seis millones de personas al año y las tasas siguen creciendo en muchos países. Sin embargo en algunos países las tasas están bajando en gran parte debido a esfuerzos coordinados de parte de los gobiernos para priorizar la salud pública sobre los intereses comerciales.

El Convenio contra el Tabaco (CMCT) es una parte muy importante de la historia. Fue un acuerdo internacional innovador que fortaleció la voluntad política y condujo a una acción coordinada en todo el mundo.

La verdad chocante es que hoy la dieta poco saludable es la causa número uno de muertes prematuras en el mundo, por sobre el tabaquismo.

Intentando afrontar dietas poco saludables, tenemos que aprender del éxito del CMCT, sin repetir los treinta años de debate que precedieron su adopción. No podemos permitir que la industria alimentaria repita la estrategia de tortuguismo adoptada por el cabildeo tabacalero.

¿Cuántas veces hemos dicho nosotros mismos que si hubiéramos conocido el daño causado por el tabaco, habríamos actuado antes? Bueno, es hora de redimirnos y prevenir una catástrofe similar.  Ya conocemos el  daño causado por las dietas poco saludables.

Creemos que la comunidad global puede y debe actuar aún mejor que en el caso del control de tabaco. La gran mayoría de muertes causadas por la alimentación poco saludable es prevenible. Hay un amplio consenso sobre las políticas que tendrán un impacto,  pero no estamos haciendo lo suficiente y no estamos tomando medidas con bastante urgencia.

Por supuesto hay algunos ejemplos buenos. Gobiernos que han actuado cono Finlandia, o más recientemente Argentina, con programas para reducir la sal en los alimentos. Otros como el Reino Unido que han presionado por un etiquetado más claro. Y por supuesto la decisión reciente del gobierno mexicano de cobrar impuestos sobre la comida chatarra y las bebidas azucaradas.

A nivel de las ciudades se encuentra el ejemplo de Michael Bloomberg, el ex alcalde de Nueva York, que introdujo etiquetados de calorías en restaurantes y mejoró la calidad de la comida proporcionada por la autoridad municipal en las escuelas y hospitales.

Las empresas también responden, reduciendo grasa, azúcar y sal de los alimentos, mejorando el etiquetado e intentando a reducir la publicidad dirigida a la infancia.

Muchos de estos acontecimientos han sido resultados de la presión de activistas en todo el mundo y de organizaciones miembros de CI.

Sin embargo la respuesta tanto de los gobiernos como de la industria alimentaria es inadecuada.

Hace diez años la OMS adoptó la Estrategia Mundial sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud. Ésta marcó un significativo paso adelante; sin embargo, el hecho de que las cifras de obesidad y de enfermedades no trasmisibles estén en constante aumento muestra que no basta este paso.

Los programas y guías de la OMS relacionados con el individuo e iniciativas Codex sobre etiquetado son todos pasos importantes, pero sin la voluntad política y un enfoque integral ofrecido por una Convención Marco no tienen el impacto necesario.

El Plan de Acción Global para la Prevención y Control de Enfermedades No Transmisibles, que fue adoptado apenas el año pasado, exigió ‘detener’ el crecimiento de la obesidad y del sobrepeso.

Solo ‘detenerlo’. Dada la tasa de aumento, esto se consideró realista, pero simplemente no es suficiente.

En 1998, la entonces directora de la OMS, Dr. Gro Harlem Brundtland dijo del CMCT:

El control del tabaquismo no puede tener éxito solo a través de los esfuerzos de individuos gobiernos, organizaciones gubernamentales nacionales y defensores en los medios. Necesitamos una respuesta internacional a un problema internacional.

Se nota el paralelismo directo aquí. Este problema es global y sistémico y requiere una respuesta global y sistémica.

Necesitamos de la acción coordinada a nivel global. Actuando así, los gobiernos realmente servirán a sus ciudadanos. Poniéndolos en primer lugar. Actuando por la gente que representan y ahorrándoles la historia de horror de las dietas poco saludables que todos hemos visto ocurrir como consecuencia de la falta de acción para controlar el tabaquismo.

El mundo no puede esperar otros diez años hasta que se encuentre la voluntad para tomar medidas necesarias. Tampoco podemos pasar los 30 años que tomó el acuerdo sobre el CMCT. No podemos permitir que la historia se repita.

Las dietas poco saludables son la causa número uno de las muertes prematuras en todo el mundo. Debemos actuar ahora.