07 agosto, 2015

La protección de datos requiere respuestas alternativas

En su intervención en el Simposio Internacional sobre Legislación y Protección de Datos de los Consumidores en Beijing la semana pasada, la Directora General de CI, AMANDA LONG, delineó porqué los datos se están convirtiendo en un tema relevante de consumo en el siglo 21. 

Amanda se refirió de manera central a la necesidad de identificar respuestas efectivas que aseguren que los consumidores se beneficien de la actual innovación basada en datos, promovida por la era digital.
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Las innovaciones a que Internet ha dado lugar han entregado beneficios sin precedentes a miles de millones de consumidores.

Los datos son el producto que está impulsando gran parte de esta innovación y, más ampliamente, la economía digital. Manejar los datos personales es ahora tan clave como puede ser facilitar una transacción de dinero online.

Al mismo tiempo en que disfrutan de los beneficios, los consumidores están expresando creciente inquietud sobre cómo se están utilizando sus datos personales.

Las últimas investigaciones de la Comisión Europea relacionadas con los consumidores han revelado que:

  • Un 67% está preocupado por no tener un control completo sobre la información que proporciona en línea; 
  • El 71% considera que el suministro de información personal es una parte cada vez mayor de la vida moderna y aceptan el hecho de que no hay alternativa si se quiere obtener productos y servicios.

Una nueva investigación de la Universidad de Pennsylvania encontró lo siguiente:

"En lugar de sentirse capaces de tomar decisiones, los estadounidenses creen que es inútil gestionar lo que las empresas pueden aprender acerca de ellos...Más de la mitad no quiere perder el control sobre su información, pero también cree que esta pérdida de control ya ha sucedido."

Las preocupaciones expresadas por los defensores de los consumidores están reflejando estos sentimientos. En nuestra reciente Encuesta Global de Protección al Consumidor, las organizaciones miembros de CI expresaron preocupaciones respecto de que la rápida evolución de la economía digital deje atrás la protección de los consumidores:

  • El 76% consideró que la implementación de la protección del consumidor no es eficaz en la economía digital (peor que en cualquier otro sector); 
  • 80% juzgó la legislación, regulación y normas relacionadas con la reparación como ineficaz para mantener el ritmo de la economía digital.

¿Es el momento de reiniciar la forma en que abordamos la protección de datos?

La actual era de teléfonos inteligentes se caracteriza por la facilidad y la eficiencia con la que los datos pueden ser recolectados, tratados, almacenados y transmitidos; y también por la variedad de datos que se recaba incluyendo ubicación, historial de navegación, contactos y compras realizadas, por nombrar algunos.

Y sin embargo, gran parte de la legislación vigente de protección de datos en todo el mundo fue enmarcada como respuesta a la era de los computadores centrales y tempranos principios sobre las bases de datos.

Por lo tanto, la creciente sensación de impotencia y pérdida de control de parte de los consumidores en relación con la recolección de nuestros datos personales es una respuesta comprensible.

¿Cómo responder mejor?

¿Cuán ágil es el principio rector de cómo las compañías de tecnología se organizan, cuando los productos se desarrollan en 'sprints' y cuando el bajo costo de los efectos de red en Internet significa que un servicio puede llegar a decenas de millones en cuestión de meses, ¿pueden los enfoques convencionales de regulación y protección de los consumidores ofrecer realmente respuestas eficaces o mantenerse en forma para sus fines?

¿O es que las instituciones encargadas de la protección del consumidor y la protección de datos y sus procesos deben evolucionar también, trabajando de forma mucho más ágil y a través de los nichos que sus competencias crean?

¿Existen medios complementarios o alternativos para garantizar la protección de datos / consumidor que pueda ofrecer respuestas más dinámicas?

La autorregulación puede ser parte de la respuesta, pero ¿es una oportunidad de ser eficaz o creíble, en tanto un ethos de ‘mejor pedir perdón que permiso’ impregna Silicon Valley?

O, en realidad, ¿son los incentivos para lograr la autorregulación de manera demostrable significativa, dadas las consecuencias no deseadas que enfoques reglamentarios, bien intencionados pero mal ejecutados, podrían tener sobre la innovación?

Una opción híbrida podría ser "la autorregulación regulada", donde los reguladores del gobierno crean las condiciones para que las empresas puedan demostrar que están actuando de manera respetable respecto de los datos. La creación de normas ISO específicas podría apoyar esto.

Como señalé en un blog anterior, otro enfoque podría implicar el desarrollo de herramientas y servicios que empoderen a los consumidores, dándoles los medios en relación a cuáles datos comparten, con quién y con qué fines.

¿Puede el propio mercado impulsar el cambio respecto de la privacidad y el control online en tanto el uso de datos se convierte en un "conjunto específico" de demandas de los consumidores?

Los primeros signos aquí ofrecen algo de aliento, al menos hay elementos del sector tecnológico que ya sea que comienzan a darse cuenta de que hay un creciente imperativo para demostrar sus credenciales de respeto a los datos para que puedan protegerse de la regulación de mano dura; o darse cuenta de que tiene sentido a medida que los negocios buscan expandirse en los mercados, como la salud y la banca, donde los datos son aún más sensibles.

Sin duda, la respuesta óptima se basará en elementos de todas estas opciones, pero llegar a ese punto requerirá la participación concertada de todos quienes trabajan en el interés de los consumidores.

Si los datos personales se convierten en uno de los temas definitorios del siglo XXI, como todos los indicadores sugieren, es imprescindible que el compromiso comience ahora.