17 diciembre, 2014

“Educación para el Consumo Sustentable”: entre Buenos Aires y Nagoya


LUIS FLORES MIMICA, Encargado de Políticas y Campañas de CI en América Latina, se refiere a continuación a la forma en que nuestras elecciones definen mercados y patrones de consumo, la relevancia y objetivos de la Educación para el Consumo Sostenible y el proceso desarrollado desde esta región por la Red PERL.

La educación para el consumo sostenible, escribe, "debe ser un instrumento de concienciación sobre los derechos del consumidor"; y su desafío está en establecer medidas proactivas además de las de protección: hacer elecciones reflexivas que también conduzcan al cambio social.
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Aunque tal vez no nos demos cuenta de sus consecuencias, las elecciones que hacemos todos los días como consumidores y consumidoras tienen un impacto mucho mayor del que somos capaces de percibir. 

Nuestras elecciones definen mercados y patrones de consumo, afectan a nuestros recursos naturales y ecosistemas y marcan una diferencia en la comunidad global, contribuyendo, por ejemplo, al cambio climático y al abuso o respeto de los derechos humanos. 

Elegir lo que se compra es votar en el mercado, apoyando o rechazando determinadas prácticas corporativas. Elegir lo que se compra también implica enviar un mensaje a aquellos que toman decisiones en ámbitos gubernamentales. 

Por otra parte, la educación es uno de los instrumentos que mejor puede contribuir a que los ciudadanos hagan elecciones responsables, que satisfagan sus necesidades y aspiraciones, pero que además respeten a las demás personas y su entorno. De este modo, a través de la educación se puede conseguir reconciliar las prácticas de consumo con la libertad y la responsabilidad.

La Educación para el Consumo Sostenible (ECS) tiene la finalidad de desarrollar conocimientos, habilidades y actitudes que permitan a los ciudadanos y comunidades ser protagonistas del cambio hacia comportamientos de consumo sostenibles. 

El objetivo es asegurarse de que las necesidades básicas de la comunidad global están cubiertas, que la calidad de vida para todos mejore y que se evite el uso ineficiente de recursos y la degradación medioambiental. 

La ECS proporciona información y conocimiento sobre el impacto social y medioambiental de las elecciones que las personas hacen en su vida cotidiana, así como sobre soluciones y alternativas que funcionan. La ECS integra libertades y derechos fundamentales, como son los derechos del consumidor, y tiene la finalidad de empoderar a la ciudadanía para que participe en el debate público de manera informada y ética.

Durante el año 2009 la oficina de CI para América Latina y el Caribe fue invitada a desarrollar y coordinar en América Latina una red de investigación e implementación en temas de educación para el consumo sostenible y estilos de vida responsable (PERL, por sus siglas en inglés). Se trata de una red, con más de 140 instituciones y alrededor de 50 países, formada en Europa principalmente por académicos dedicados a temas de educación y formación ciudadana.

A mediados del año 2010 la Red Latinoamericana de PERL tuvo su primera reunión en Buenos Aires, Argentina, y contó con la participación de algunos académicos y organizaciones de consumidores miembros de CI de Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, México y Perú. 

El principal objetivo en torno al cual la red Latinoamericana de PERL acordó trabajar hasta el año 2015 fue la promoción de la investigación, el desarrollo y la práctica del consumo sostenible en la región. La segunda reunión de la red se realizó el año 2011 en San Miguel de Allende, México, y en ella se acordó una matriz de trabajo para elaborar informes nacionales sobre el estado actual de la educación para el consumo sostenible entre los países participantes; además en este encuentro se sumaron organizaciones de Costa Rica y Colombia. La tercera y más reciente reunión de la red tuvo lugar el año 2013 en Bogotá, Colombia, y su principal propósito fue reflexionar en torno a los vínculos entre la educación para el desarrollo sostenible y la educación para el consumo sostenible y su implementación en los países de la red. En este encuentro se sumó a la red una organización de Bolivia y, además, participaron representantes de gobierno de Chile y Colombia.

El trabajo desarrollado a través de la coordinación de la Red Latinoamericana de PERL llevó a CI a vincularse con dos relevantes procesos internacionales de la Organización de Naciones Unidas, dentro de los cuales el tema de educación para el consumo sustentable era fundamental:  

De este modo, CI formó parte de la comisión de expertos que desde 2013 trabajó en la formulación del “Programa sobre Estilos de Vida Sostenible y Educación” del Marco Decenal de Programas para el Consumo y laProducción Sostenibles  que junto al Programa de Acción Global para la Educación para el DesarrolloSostenible de UNESCO  serán las instancias internacionales de coordinación de la continuidad de la Década de UNESCO, que fue cerrada en Nagoya, Japón, en la Conferencia Mundial sobre la Educación para el Desarrollo Sostenible. 

En la actualidad, la educación y sus procesos asociados se están redefiniendo para determinar mejor cómo preparar a las personas para la vida moderna (para las demandas de una sociedad en cambio constante, para una creciente crisis ambiental y social y para los cada vez mayores cambios tecnológicos, entre otros). 

Aunque en un gran número de países ya se enseñan y se promueven muchos de los elementos propios de la educación para el consumo sostenible (ECS), aún existe una ausencia general de coherencia y faltan esfuerzos de innovación. 

Conceptualmente, la visión de la educación para el consumo sostenible basada en el desarrollo humano sostenible y contextualizada en el marco de la educación global para el desarrollo sostenible es, en numerosas ocasiones, imprecisa o inexistente. Y, en muchas ocasiones, los contenidos de la ECS se presentan de manera fragmentada y basados en conocimiento y modelos científicos no actualizados, que funcionan mal en la vida real.

El gran desafío actual de la educación para el consumo sostenible es la concienciación de las personas sobre el importantísimo rol que tienen en el desarrollo social, así como empoderarlos para que escojan estilos de vida responsables y sostenibles. Lo anterior implica facilitar oportunidades de aprendizaje sobre los sistemas y procesos ligados al consumo. También involucra reaprender y reorganizar la información en contextos más amplios. 

Además de todo ello, es imprescindible considerar el valor de la prosperidad material e inmaterial y el significativo sentido del servicio a los demás. La situación actual indica que existe una necesidad de continuar desarrollando habilidades analíticas y reflexivas para decodificar los extensos y agresivos mensajes comerciales a los que todo el mundo está constantemente expuesto. La educación para el consumo sostenible debe ser un instrumento de concienciación sobre los derechos del consumidor. 

El desafío está en establecer medidas proactivas además de las de protección. Estas medidas deben contribuir a que las personas aprendan a actuar como ciudadanos que no sólo hacen elecciones reflexivas y selectivas sobre su estilo de vida, sino que también contribuyen al cambio social, a través de la búsqueda de soluciones creativas y mediante su participación en los debates y diálogos que tienen influencia en la definición de políticas.