02 marzo, 2015

¿Por qué la Alimentación Saludable es un Derecho y merece la pena luchar por ella?




"Antes  moríamos por enfermedades infecciosas pero los avances de la ciencia han logrado que esto suceda cada vez menos.  Sin embargo y a pesar de que la expectativa de vida ha aumentado, la calidad de nuestra vida está disminuyendo como consecuencia de los hábitos  poco saludables que tenemos hoy y que se ven reflejados en los problemas de salud   que padecemos".

RAQUEL SÁNCHEZ, experta en alimentos de Consumidores y Usuarios Asociados (CUA), escribe sobre el momento que vive Uruguay en la actualidad y las medidas que este país ha decidido implementar para luchar por una alimentación saludable. 
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Uruguay, al igual que muchos países en desarrollo, está pasando por un período de transición nutricional.  Esto significa que coexisten deficiencias  nutricionales, como es  la anemia en nuestro país, conjuntamente  con la obesidad que se da, entre otros  factores, por un alto consumo de azúcares refinados, grasas, alimentos ultra procesados y disminución de la actividad física.

Antes  moríamos por enfermedades infecciosas, pero los avances de la ciencia han logrado que esto suceda cada vez menos.  Sin embargo, y a pesar de que la expectativa de vida ha aumentado, la calidad de nuestra vida está disminuyendo como consecuencia de los hábitos  poco saludables que tenemos hoy y que se ven reflejados en los problemas de salud   que padecemos.

De acuerdo a la primera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de Enfermedades Crónicas No Transmisibles (MSP, 2006), éstas son la causa del 70% de las muertes en Uruguay, elevada discapacidad, insumen un 60% de los costos de atención médica y constituyen un verdadero problema social.  Entre ellas están la hipertensión arterial (37% de los adultos encuestados, 2% en niños, 10% adolescentes), diabetes (8%), sobrepeso y obesidad (60%), y algunos tipos de cáncer.   

Tienen en común, que su causa contribuyente es la alimentación inadecuada  y la alimentación saludable es  pilar fundamental del tratamiento. 

Los avances  de la tecnología han contribuido a que cada vez nos movamos menos y pasemos más tiempo frente al ordenador, televisor, video juegos, no caminemos ni para hacer mandados porque vamos en auto o lo pedimos por internet.

Se vive con  mayor stress, dedicamos más horas  al trabajo o a actividades fuera de casa que restan tiempo para la planificación de la comida familiar y su  elaboración en el hogar. Esto sumado al incremento de  precios  de los alimentos y a los millones de dólares que gasta la industria alimentaria para inundarnos de mensajes creativos, seductores, música pegadiza (por televisión, radio, cine, telefonía móvil,  cartelería pública, etc.) hace que cada vez compremos más comida  fuera con las características que no todos los consumidores conocen.

¿Por qué es importante para las Asociaciones de Defensa del Consumidor informar, educar, trabajar con las  instituciones públicas y privadas que tienen bajo su responsabilidad elaborar  políticas de salud, de educación, económicas, de contralor, trabajar con la  industria para mejorar la calidad nutricional de los alimentos que elaboran y trabajar con los Consumidores para que sean ellos partícipes en este contralor con sus reclamos? 

Porque acá se nos va la vida y la calidad de vida de nuestros hijos y seres queridos,  cada vez a menor plazo. 

Antes, la hipertensión o la diabetes la padecían los adultos, nuestros padres y abuelos, hoy  hay cada vez más niños y adolescentes que las padecen y el sobrepeso y la obesidad juegan un papel desencadenante fundamental.

A tal punto es importante la alimentación adecuada, que numerosos estudios científicos han demostrado que el estado de salud de un adulto depende del estado nutricional de la madre en el momento de la concepción. 

El Informe Técnico 916 de FAO/OMS (2003) (estudios de Barker), menciona:

-Un niño con retraso en el crecimiento fetal y aumento de peso acelerado en la lactancia, muy posiblemente será un adulto con hipertensión arterial.

-Niños con crecimiento acelerado por una inadecuada incorporación de alimentos luego de la lactancia, aumenta el riesgo de accidentes cerebrovasculares y padecer cáncer en la etapa adulta (mama, útero, colon).

Tenemos que trabajar para mejorar calidad nutricional de alimentos que consumen niños y adolescentes, pensando además que el embarazo adolescente viene alcanzando altos porcentajes  con  las consecuencias que   conlleva. 

En las escuelas y en el país 

En relación a esto, Uruguay  implementa desde 2014, la Ley 19.140 que regula la venta de  alimentos  en las instituciones educativas, de educación primaria y secundaria, públicas y privadas. 

Simultáneamente, se firmó también el año pasado, “El Compromiso por el Derecho a una Alimentación Adecuada”, en el que participaron múltiples  instituciones públicas, privadas, educativas,  la industria, la Universidad de la República, la Asociación Civil y CUA en representación de los consumidores.  

El Ministerio de Salud Pública ha conformado también, un grupo de trabajo técnico e interinstitucional al cual fuimos invitados a participar, para el estudio y cambio del etiquetado nutricional actual.  El gobierno municipal aprobó un decreto para retirar los saleros de las mesas de restaurantes y comedores y se firmó un convenio voluntario con muchas panaderías de la ciudad para disminuir la cantidad de sodio del pan.

Hace muchos años que la alimentación saludable y la inocuidad alimentaria han sido temas de campañas de Consumers International y cada una de las organizaciones afiliadas lo ha trabajado de acuerdo a sus recursos y a la magnitud de los problemas en su país. 

La campaña 

Tal vez esta sea la primera vez que este tema sea común a todos, porque los problemas de salud que trae aparejado una alimentación no saludable son problemas de Salud Pública a nivel mundial y es una excelente oportunidad para el trabajo en Red, compartir campañas, transmitir experiencias exitosas y también de las otras para no cometer errores o despilfarrar recursos.

Tenemos derecho a estar informados para elegir responsablemente lo que consumimos; tenemos derecho a un acceso equitativo de los alimentos saludables.

No es posible que la comida chatarra sea de mucho menor precio que las frutas y verduras; que lo que la industria elabora sin agregado de sodio, reducido en azúcares o grasas, por ponerle la etiqueta “Ligth”,  incrementa el precio de manera sorprendente.

Es más barato comprar la medicación antihipertensiva que comprar los productos sin sal, con la ganancia que esto implica para la industria farmacéutica.

¡Hay mucho por hacer! Festejemos todos este 15 de marzo y excelente campaña!