17 octubre, 2012

Disminuir el consumo de sal: el debate en la OPS

Hace más de 40 años los médicos empezaron a aconsejar disminuir la cantidad de sal en los alimentos porque sospecharon los efectos adversos de su sobreconsumo para la salud. La evidencia científica actual demuestra que la relación entre el consumo de exceso de sal y Enfermedades Crónicas y No-Transmisibles (ENCT) es tal que podemos hablar de una epidemia, y bajar el consumo de sal es una de las maneras más efectivas de prevenirlas.

Hubert Linders de CI, relata aquí el reciente debate en la OPS para disminuir la sal en América del Norte, América Latina y el Caribe.






Antes de la masificación de los refrigeradores, se usaba sodio (como componente de la sal) para preservar los alimentos y aumentar su sabor. Ahora la industria lo convirtió en una persistente práctica muchas veces innecesaria con la consecuencia que los consumidores se acostumbraron a sabores salados y encuentran desabridos los productos con poca sal. Por ello la industria es reacia a bajar la cantidad de sal en sus productos con el argumento que "es lo que quieren los compradores". Y es cierto que consumidores han dejado de comprar productos etiquetados "bajo en sodio" por pensar que no tenían un buen sabor o después agregan sal en la mesa.



Los consumidores conscientes tienen problemas para encontrar alimentos bajos en sal. No sólo muchas veces son más caros, sino en general no están bien etiquetados o los consumidores no entienden cuando se habla de sodio y su relación con la sal. Esta situación es peor en países que importan la mayoría de sus alimentos. El resultado es que en promedio los habitantes del continente consumen dos veces más sal que la cantidad máxima recomendada por la OMS, 5 gramos por día por adulto (y menos para niños).



Los gobiernos están gastando cada vez más una parte mayor de su presupuesto para la salud pública en tratamientos de las ENCT, una situación que no es sustentable y que requiere decisiones drásticas.



En mayo la Organización Panamericana de la Salud (OPS) creó un Foro Panamericano de Acción en contra de las ENCT y reducir el consumo de sal es una de sus siete áreas de trabajo.



En el marco de este Foro, la OPS convocó un nuevo consorcio, en el cual participa CI, integrado por más de 20 expertos de la salud y nutricionales de gobiernos, sociedad civil, universidades y representantes de empresas multinacionales de la industria alimentaria. El consorcio se comprometió a trabajar en la reducción del sodio alimentario en las Américas, tras reunirse el 28 y 29 de agosto de 2012 en la sede de la OPS en Washington, D.C. (ver foto).


Los participantes estuvieron de acuerdo en que la región requiere un enfoque coordinado e inteligente para reducir el consumo de sal, y que acciones coordinadas para un corazón saludable salvaría vidas y reduciría los costos asociados a las ENCT en las Américas.



La reunión tenía dos objetivos. Primero introducir el "marketing social" para crear una nueva norma social a fin de reducir el consumo de sal. En el segundo día hablamos sobre implementar estándares alimentarios para bajar el contenido de sodio. En cada día, después de presentar la teoría y algunos ejemplos, se llevaron a cabo talleres para llegar de la teoría a la práctica.



Como ejemplo se mencionó Chile que después de 6 años de debate tiene legislación aunque ésta no rige y no se convirtió en acción todavía.



Las ONG quieren medidas legales y legislación, comprobada la manera más efectiva de lograr cambios para la salud pública pero casi ningún gobierno está dispuesto a tomar estas decisiones y la industria se opone en general a cualquier regulación. Sin embargo ya no pueden negar que "hay que hacer algo" y la industria alimentaria empezó a hacer cambios voluntarios, a veces debido a la amenaza de que los gobiernos podrían legislar.



Cada sector, público, privado, academia y la sociedad civil, tiene que hacerse responsable ante el objetivo común: bajar la sal y disminuir las ENCT.  El rol de las ONG por ejemplo, debiera ser vigilar y presionar a los gobiernos para que creen una legislación adecuada y la apliquen, o al menos revisar los acuerdos voluntarios entre gobiernos e industria alimentaria para asegurar la disminución de la cantidad de sal en los alimentos. Para poder comprobarlo, se necesita una base de datos enorme de productos y su composición, algo que requiere recursos y por lo tanto se hace preferiblemente en conjunto con la industria. La idea es que así los gobiernos y la industria rindan cuentas y que las ONG también sean transparentes con su manera de trabajar.



Una pregunta quedó abierta: ¿qué hacemos con los alimentos para los bebés? Si a una edad muy joven se acostumbra a los niños a la sal es más difícil desacostumbrarlos. Por lo tanto hay que incluir a la población infantil y sus familias en el proceso de educar e informar a los consumidores con el objetivo de lograr cambios de conducta. Es justamente aquí donde el efecto del "marketing social" tendrá que inspirara a los consumidores para consumir menos sal.

1 comentario:

Hubert Linders dijo...

Para ayudar a los consumidores cómo bajar la sal en dus dieta de manera práctica, publicamos el 15 de octubre en la página de ALASS en Facebook un post con 10 consejos.

10 consejos para bajar la sal