06 marzo, 2015

Los consumidores y la búsqueda de la felicidad




PROCONSUMER tiene como meta principal y futura lograr la felicidad colectiva de los consumidores, señala en este artículo el Presidente de PROCONSUMER, RICARDO LEANDRO NASIO.

“Para lograr la felicidad integral de las personas, antes debemos trabajar en la salud física y social de los consumidores”, señala.

En ese contexto, agrega, “promover una alimentación más saludable y encontrar un equilibrio justo entre la producción de alimentos y el cuidado del medio ambiente, son ítems fundamentales por los que se debe trabajar”.

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PROCONSUMER tiene como meta principal y futura lograr LA FELICIDAD COLECTIVA DE LOS CONSUMIDORES. Sintomáticamente ya se perfilan entre los países más felices del mundo Costa Rica, Vietnam, Colombia, Belice, El Salvador, Jamaica, Panamá y Nicaragua.

Allí los consumidores empiezan a tomar conciencia de que el placer es animal, y la felicidad humana. Con la felicidad se avanza en espiral ascendente.

No debe ser un simple placer el que experimente hoy el consumidor, sino una categoría más elevada, no sólo en sus relaciones de consumo sino en toda su vida.

Con el arribo de la felicidad, el consumidor toma conciencia y crece, buscando ese objetivo; su mente ansía algo nuevo, su relación con las cosas cambia.
Para lograr la felicidad integral de las personas, antes debemos trabajar en la salud física y social de los consumidores.

En busca del equilibrio

Promover una alimentación más saludable y encontrar un equilibrio justo entre la producción de alimentos y el cuidado del medio ambiente, son ítems fundamentales por los que se debe trabajar.

La desnutrición infantil es la problemática alimenticia más urgente a tratar en todo el mundo. Es inconcebible que en el siglo XXI, con la cantidad de alimentos que se producen y la disposición de la tecnología que se tiene, haya millones de niños (y adultos) que no puedan satisfacer sus necesidades alimenticias.

Debemos abogar desde las distintas organizaciones e instituciones por políticas de estado que garanticen el derecho fundamental de las personas de gozar de salud y alimentarse sanamente.

Los grandes males

Los males en materia alimenticia son conocidos por todos; entre otros, la enorme cantidad de comida chatarra que se consume a diario y que se publicita sin cesar, la crianza a escala industrial de animales a los que se les introduce diferentes medicamentos que luego repercuten en la salud de los consumidores, los agrotóxicos que se utilizan en la producción de frutas y verduras, la degradación del medio ambiente que provoca la producción alimenticia no regulada, por nombrar algunos.

Hace falta verdadera voluntad de cambio, desde las organizaciones sociales y de consumidores, desde la población y desde el Estado.

Qué hacer

Debemos  implementar diferentes políticas a efectos de promover una mayor educación y conciencia alimenticia que haga optar al consumidor por alimentos más sanos; invertir en infraestructura para la producción de alimentos; gravar los alimentos más nocivos para la salud de las personas, regular el marketing alimenticio orientado a los niños, entre otras medidas.

Los comercios minoristas deben rediseñar las opciones disponibles en los puntos de venta y aumentar la disponibilidad de opciones alimenticias más saludables.

Recordemos que a pesar de las campañas gubernamentales, el boom de las dietas y la concientización sobre la íntima relación entre salud y comida, el consumo de alimentos menos sanos ha aumentado en casi todos los países. Hay en el mundo 600 millones de personas que sufren de obesidad y 2100 millones que están por sobre el peso promedio saludable.

Los expertos advierten que comer mal es una de las mayores causas de mortalidad y discapacidad, sobre todo por las enfermedades crónicas que pueden causar. Entre los alimentos de consumo más problemático se encuentran el sodio, las carnes rojas, los alimentos procesados y las bebidas azucaradas.

Debemos asumir que el problema de la mala alimentación se desprende tanto del comportamiento individual del consumidor como del entorno en el que se mueve. Debemos legislar la manera en que las empresas promocionan sus productos.

Las malas prácticas

La comida chatarra es la más nociva para las personas y la que más ganancias deja a las empresas. Se promueven estos productos desde el atractivo visual y la ubicación privilegiada en las góndolas. 

Las empresas apuntan sus estrategias de marketing hacia grupos específicos como adolescentes, niños, minorías étnicas y sectores de bajos recursos, aprovechándose del contexto y la desinformación.

Es primordial trabajar para frenar estas prácticas que tienen como único objetivo generar dinero en desmedro de la salud de la población.

Todo lo brevemente expuesto, nos invita a celebrar el Día Mundial de los Derechos de los Consumidores con la intención y voluntad de ayudar a implementar políticas públicas en pos de que la población pueda acceder a una mayor educación y cultura en materia alimenticia, exigiendo al Estado la regulación de la industria alimenticia, el logro de un medio ambiente más sano.

El cambio debe venir por parte de la población, las organizaciones sociales y de defensa del consumidor y los organismos públicos.